martes, 25 de noviembre de 2014

REFLEXIÓN SOBRE EL PORTAFOLIOS DEL DOCENTE

Una vez finalizada la tarea de creación de un portafolios docente, resulta fundamental hacer una reflexión sobre el mismo y valorar qué puntos muestran carencias y qué puntos se han realizado con éxito. Dentro de esta reflexión habría que evaluar la competencia comunicativa del mismo y la competencia digital, pues se podría olvidar que un portafolios debe mostrar información sobre un profesor a nivel personal y profesional con el objetivo de llegar a todos sus públicos y transmitir una idea lo más fiel posible a la realidad. Para ello, resulta fundamental valorar si la competencia comunicativa del portafolios ha sido alcanzada y si se ha hecho de una forma atractiva y aprovechando los diferentes recursos abiertos que se ponen a nuestro alcance con las nuevas tecnologías. ¿He conseguido mostrar lo que soy? ¿Hay suficientes evidencias de mi forma de trabajar? ¿Refleja mi portafolios mi formación? ¿Lo hace de una forma atractiva? Estas son algunas de las preguntas clave esenciales sobre las que pensar y repensar. 

De sobra es conocido que la cantidad no va reñida con la calidad, y en el caso del portafolios resulta esencial coger los elementos clave que muestren una imagen fiel de nosotros y no la distorsionen o devalúen. Y es fundamental cuidar la estética, porque hasta la formación más completa del mundo perdería valor si se muestra de una forma poco atractiva. 


Pero a la hora de evaluar no sólo se hay que utilizar estrategias de autoevaluación para reflexionar si el enfoque del portafolios es el correcto y si se han incluido el número suficiente de evidencias, si son descriptivas o hay relación entre ellas y la información; sino que podemos (debemos) utilizar estrategias de coevaluación, a partir de las cuales los propios compañeros puedan intercambiar su idea de portafolios y valoren las debilidades, fortalezas, amenazas y oportunidades, encontradas en el proceso y en el resultado. 

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